lunes, 2 de enero de 2012

2012

Ha comenzado el tan anunciado 2012. Ha llegado como todos sus antecesores aunque a mi puerta ha entrado como cualquier otro día. La única diferencia es que viene "vibrante", cargado de incertidumbre y con las maletas dispuestas para el año entero...
No ha nada cierto con este Año. No tiene planes explícitos (pero hay quienes dicen conocerlos). Comienza con las manos vacías y con un viaje.
Lleva dos días en casa. Parece cómodo, como si hubiera estado aquí toda la vida.
Callado pero con la mente inquieta. Se le notan los pensamientos, las ideas, las reflexiones.
De movimientos pausados, seguros y de mirada atenta y seria. Sin juicio, ni análisis, solo ocurre.
Se sienta en la mesa del desayuno. Nos mira comer tostadas con mermelada casera.
Me acompaña al baño, a la cocina, a la habitación...
¡Lo siento vibrar!
Y si le pregunto, como hago con Marc:  ¿QUÉ?, no me responde, solo me mira...
Me desespero!
ESCRIBO.
Le digo que ya no quiero escribir sobre cosas tristes, ni frustraciones, ni miedos, ni fantasmas. Ya no quiero hablar más de Ellos, mis "Compañeros de Sótano": mi niña prisionera que juega con su Muñeca Fea-sado-masoquista-dictadora. La Monja de Clausura tan ferviente practicante de la magia más oscura y sus Ratones cuidadores-guardianes, también prisioneros, hambrientos de dolor y pena. Amargos, furiosos... Todos deseando el perdón, liberarse de la culpa y la vergüenza y entregarse sin reservas a la vida y al disfrute de la misma; amar y ser amados.
El sólo escucha.
Le cuento al "nuevo compañero de piso" que quiero que las cosas cambien.
EL es el Cambio. Ha llegado nuevo y promete CAMBIOS, una nueva conciencia que nacerá del "dolor de la separación", del "desapego".
SI, es que a veces me transmite mensajes que se manifiestan en mi mente como pensamientos "profundos"...
No me asustan (o si?) me hacen gracia. Me hacen sentir que de alguna forma nos entendemos el 2012 y yo.

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