viernes, 27 de abril de 2012

Al que me corta las alas, al que me dice que NO puedo volar

Nos encontramos frente al PAPEL EN BLANCO.
Un espacio lleno de posibilidades, el TODO el potencia. 
Nos espera paciente, receptivo.  No nos pide nada, está ahí dispuesto para ser llenado, o no... 

En las sesiones de arteterapia, independientemente de que sea un paciente individual, un grupo, hombre, mujer niño, una de las primeros personajes que se presentan son los "Bloqueos"

Se manifiestan de múltiples formas, pero ante la hoja en blanco, ante el encuentro con la obra, principalmente hablan.


"Otra vez apareces desenmascarada ante mis ojos,
en guerra declarada, buscando enemigo, lanzando dardos
de dolor y desamor. Porqué apareces así ante mí?
desde cuándo estás ahí enfrentándome tan descaradamente?
Yo a penas te veo y te reconozco: eres rabia? egoísmo?
fuego? tristeza? miedo?
Disfrazada vas exigiendo, culpando, gritando, negando.
Valgan el vacío, la fealdad, la imperfección, la ignorancia
la crueldad, el descontrol, los dientes apretados,
los pasos rígidos y los movimientos torpes.
Valgan para crearte y verme frágil y atacada.
Eres de ida y vuelta, torbellino que arrastra todo a su paso."
Diciembre 2, 2007 
He escuchado miles: ES QUE no puedo, es que NO SE cómo se hace, NADIE me ha enseñado, NO le encuentro sentido, NO  estoy inspirada, NO me gusta, NO se que hacer, QUE puedo hacer...

Lo que los impulsa es el MIEDO: miedo al error, miedo al fracaso, a no gustar, a no saber hacerlo perfecto, a no conseguir hacer las cosas tal y como las tengo en mi cabeza, al ridículo, miedo a mostrarse, miedo a no ser visto. 

Estos bloqueos son metáfora de los bloqueos que utilizamos en la vida cotidiana. Muchos de ellos los hemos escuchado antes de nuestros padres o los usamos por la fuerza de la costumbre. Muchas veces ni siquiera somos conscientes que las "piedras" que nos encontramos por el camino son NUESTRAS, las hemos creado nosotros, las hemos adoptado, o heredado culturalmente.

A nivel corporal consumen mucha energía ya que nos mantienen en un estado de tensión constante, como cuando estamos atados y hacemos fuerza para desatarnos, o como cuando estamos a punto de gritar y nos contenemos.

Los proyectamos en los demás: los padres no me dejan, mi marido mi limita, mis hijos no me entienden, no se valora mi trabajo, mi jefe es incompetente, el país está en crisis, los gobiernos no nos ven, no nos cuidan. Y así tenemos una lista de múltiples situaciones que nos entorpecen la vida y limitan nuestra libertad, sin darnos cuenta de lo creativos que hemos sido al inventar esos pretextos con los que convivimos cada día... 

Nosotros hemos creado la prisión, con su respectivo cuidador (dragón) que nos corta las alas, y nos dice que NO podemos volar. Y muchas veces nos quedamos ahí, porque creemos que si volamos, perderemos lo que tenemos, nos tacharán de locos, nos quedaremos solos, nadie nos querrá, nos moriremos de hambre, seremos feos, desagradaremos, etc, etc, etc... 

Quizá ese es el principal temor al papel en blanco: el recuerdo de que alguna vez fue llenado de expectativas, exigencias, rencores, miedos, castigos, dramas;  y la posiblidiad de ver todo aquello reflejado ahí. 

Por eso es importante trabajar con los bloqueos: reconocer cúales son, cómo se sienten en el cuerpo, cómo hablan, como se manifiestan en la propia vida, quien los representa en nuestro entorno. Al dejarlos reflejarse en el papel, podemos verlos fuera de nosotros, con sus colores, con sus texturas y sus formas y desde ahí transformarlos a nuestro antojo. 

Si no los reconozco no puedo enfrentarlos y mucho menos vencerlos. 

Nosotros tenemos la llave de la jaula que nos aprisiona. Solo hacen falta 20 segundos de valor, para lanzarse decidir usar las alas y volar!

NOTA: Conforme escribo pienso en mis propios bloqueos, en la forma que tienen, como se han manifestado en mi vida. Los experimento como personajes con los que convivo, a veces uno a veces otro. Voy aprendiendo la manera que tienen de conseguir asustarme, hacer que me quede quieta. Y pienso, que para terminar este post tendría que aportar una "solución". El punto es que cada uno es su solución. Los senderos internos son diferentes para todos, y es por eso que es responsabilidad de cada uno decidir entrar y descubrir todo lo que lleva dentro. Entonces, mi consejo sería: RESPIRA y con cronómetro en mano (20 segundo) ENTRA!!!  Si necesitas ir acompañado, pide ayuda. Cuando el caminante está preparado, sin duda alguna, llega el guía!

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